La Charca

Valores naturales de la Charca de Maspalomas

La vida entorno a LA CHARCA

La Charca es el hogar de muchos animales y plantas. Sin duda, la presencia de aves es uno de sus valores más preciados. Esta pequeña laguna salobre es utilizada como destino de invernada o descanso en las migraciones de casi 40 especies como los chorlitejos chico, grande y patinegro, el correlimos tridáctilo, el correlimos común, el andarríos chico, el zarapito trinador, la agachadiza común y la garza real. 23 Especies son nidificantes. Hay casi una treintena de aves acuáticas entre las que destacan chorlitejo chico (Charadrius dubius curonicus) y el patinegro (Charadrius alexandrinus alexandrinus), unas muy fáciles de ver son la gallineta común (Gallinula chloropus chloropus) y la focha común (Fulica atra). Además, podemos observar dos especies de ardeidas, garza real (Ardea cinerea) y garceta común (Egretta garzetta).

En lo que a los reptiles se refiere en la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas cabe destacar una única especie, el lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia sthelini), que también es un endemismo y el perenquén o salamanquesa (Tarentola boettgeri boettgeri).

Los insectos, arañas y crustáceos también están presentes en este entorno y entre ellos destacan unas cuantas especies de escarabajos endémicos, es decir especies que sólo viven en un área restringida como puede ser la isla o en Canarias.

Los peces juegan un papel muy importante en el ecosistema de la Charca como es el control de las poblaciones de insectos, las especies que viven aquí son muy comunes entre ellas podemos citar la lisa (Liza aurata), el sargo (Diplodus sargo), el sargo breao (Diplodus cervinus cervinus), la galana (Oblada melanura), la lubina (Dicentrachus punctatus), la palometa (Trachinotus ovatus), la vaqueta (Centrolabrus truta), la anguila (Anguilla anguilla), la barriguda (Parablennius parvicornis) el caboso (Gobius niger niger) y los guppis (Poecilia reticulata), posiblemente introducidos inicialmente.

El ecosistema de la Charca de Maspalomas mantiene un delicado equilibrio que evoluciona y se transforma a lo largo del año dependiendo y siendo determinantes para el mismo las condiciones climáticas. Existen numerosos ciclos vitales de especies que se interrelacionan y conviven al amparo de estas condiciones variables. Las poblaciones de peces, aves, insectos, plantas acuáticas, fitoplacton y zooplacton se autoregulan y modifican en función de muchos factores. Entre ellos, los factores físicoquímicos como la temperatura del agua, el régimen de vientos, el aporte de nutrientes como fósforo y nitrógeno, los intercambios litorales, los aportes de agua de lluvia o las avenidas del barranco modifican los ritmos de estos grupos biológicos marcando períodos de dominancia de unos sobre otros.

Asimismo, los ciclos vitales de muchos de ellos se interrelacionan y la abundancia de Ruppia marítima favorece la concentración de pollas de agua y de anátidas que se alimentan ávidamente de sus frutos y brotes.

En otro período la proliferación de mosquitos quironómidos (que no pican) hace que cientos de vencejos se concentren en el entorno de la Charca alimentándose de los mismos.

Otro fenómeno a veces común es la eutrofización, concentración excesiva de vida y materia orgánica, que provoca una grave anoxia en el sistema acuático propiciando una mortandad masiva de toda la piscifauna e invertebrados que habitan en la Charca.

Sin embargo, con la siguiente ruptura de la Charca al mar, el ciclo se inicia y la vida vuelve a fluir igual que antes.