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La primera vez que tuve en mis manos la Guía visual de Especies Marinas de Canarias, WWF/Adena presentaba una propuesta para la protección de las zonas de biodiversidad más emblemáticas de las aguas canarias, doce áreas donde aún podemos disfrutar de la diversidad y riqueza que atesoran las Islas y que nos envían una señal urgente para que las conservemos y las protejamos. Nuestro camino con Oceanográfica se volvía a cruzar, no sólo porque tenemos una misma mirada hacia el mar y los problemas que debe afrontar, sino porque uno de los mejores complementos para nuestro trabajo en la protección de los mares era esa Guía visual, un libro que era necesario publicar y ellos lo habían hecho. Encrucijada entre Europa, América y África, las aguas de la Macaronesia son un lugar rebosante de vida, fuente de recursos desde épocas inmemoriales. Pero una de las especies presentes en la Guía visual, la primera de ellas de hecho (el ser humano), ha perjudicado su salud y la de sus habitantes situándolos en una seria amenaza. Apenas en el último siglo el equilibrio ecológico que permite la vida de las especies que habitan nuestros océanos se ha roto y la salud de sus mares se ha deteriorado rápidamente debido a una explotación pesquera excesiva, al aumento de la contaminación marina o a la insostenible presión urbanística que sufren sus costas, entre otras razones. De forma silenciosa, y en muchos casos sin que el ser humano haya sido consciente, muchas especies han ido disminuyendo su abundancia o han desaparecido, de hecho, están desapareciendo cada día. Aquellos que hayan conocido algunos bajos o veriles hace 50 años saben de lo que hablo, y eso es algo que no podemos dejar que siga sucediendo. La Guía rápida “365 especies del Atlántico” cubre un hueco que había en las estanterías de las librerías y debería ser un libro de cabecera para todos aquellos que amamos el mar. Imprescindible para estudiantes de Ciencias del Mar o Biología Marina, es una guía útil para los amantes del buceo, aunque también los niños pueden empezar a acercarse de forma divertida a conocer algunos de los tesoros submarinos de las islas de Cabo Verde, Canarias, Salvajes, Madeira y Azores. Esta nueva guía sorprende por el rigor científico y su carácter divulgativo, con relevante información sobre las especies y su estado de protección; pero sobre todo por los aspectos visuales con una identificación fotográfica de las especies. Una gran contribución para conocer y admirar aquello que aún podemos conservar. Desde WWF/Adena y otras organizaciones intentamos mostrar qué estamos perdiendo y proponemos formas de evitarlo y poder, así, mantener y recuperar a nuestro paciente. Somos conscientes de que conociendo mejor los tesoros marinos que tenemos, habremos ganado una batalla contra su desaparición silenciosa. Es bueno contar con Oceanográfica y sus trabajos en esta lucha.
José Luis García Varas |
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